sábado, 18 de abril de 2009

Les nenes!

Buf ... voy de culo. Aprovecho que Tania está en la ducha y os cuento cuatro cosas. (Quién es Tania vendrá luego).
El viaje de vuelta sin problemas, largo y aburrido como siempre. Tengo que reconocer que cada vez pulo más mis "experiencias de aeropuerto". Maletas básicas que no pesan, apurando los timings, saltándome las colas de seguridad con una fluidez y limpieza que da miedo (el truco, ya ni me pongo cinturón, bambitas y nada de bisutería varia), compra de revistas varias y lo más importante una selección de música y programas de rádio perfecta en el Ipod.
Total, que salgo de barna y llego a NYC sin problemas. Esta vez llego a Newark y asumo que las colas en la aduana serán menores ... y me equivoco. Una hora de cola. Cuando finalmente llega mi turno, el señor policía me pide los papeles, escanea mis dedetes y me hace una foto. Parece que todo va bien hasta que me dice: espere aquí un momento que mi compañero la llevará a mi superior, tenemos que confirmar algunos datos. Glups. Como estoy tan cansada y aburrida casi que ni me cago, como un autómata me dispongo a seguir al poli. Mis papeles están en orden y lo sé, pero siempre jiña que se te lleven a parte. Me llevan a una sala en la que ya hay otra gente a la que les hacen abrir la maleta. Ostras, como me haga abrir la bolsa van a flipar ... 7 bragas sucias, 7 pares de calcetines apestosos, 3 camisetas sudadas y dos pantalones sucios ... eso si, unos zapatos de tacón muy monos y mi vestido de boda.
Me siento y veo como se llevan mi pasaporte a otra salita al fondo. Ai Diós. Mientras espero ayudo a una señora que no habla inglés y le traduzco 4 cosas. Al ratito vuelve el mismo poli con mis papeles. Aquí tienes, me dices, ya te puedes ir.
Pues nada ... parecía que se generaba un hit, pero no.
Sigo las señales que me llevan al Airtrain, luego al tren y ala, de golpe en Penn Station. Metro hasta Brooklyn y para casa.
La loca no ha llegado cuando me voy a dormir que es temprano ... estoy frita.
Mientras yo estoy viviendo todo esto la hermana de Pau y sus amigas están viviendo algo parecido. Ellas aterrizan en el JFK. A ellas no las paran pero también generan hit. La Palle vomita en aspersión y consigue aderezar el pelo de la señora que se siente en frente y decorar a los Pollock el pasillo. Las azafatas ni se inmutan. Tiran una jarra de agua sobre el pestiche y luego otra jarra de café. Problema solucionado. A parte de esto, ningún problema más. Llegan al hotel sin problemas y se van a dormir igual que yo, fritas.
Al día siguiente quedamos y empezamos a pasearnos por la ciudad.




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