domingo, 15 de marzo de 2009

Jazz en Clinton Hill

Jueves, hago campana de clase. Laura me ha llamado para decirme que Antolín toca en Brooklyn, muy cerca de mi casa. Me da la dirección y quedamos allí. Miro en el mapa como ir hasta allí y la verdad es que podría caminar, pero al final se me hace tarde y pillo el metro ... una parada ... ji ji. Coño, cuando salgo a la calle me jiño un poco, dónde he ido a parar? Pregunto a una chica que pasaba por allí y me siento más tranquila cuando ya sé dónde voy. Grand Ave resulta ser una callecita muy mona con tiendecitas y restaurantes de diseño, rollo oasis de modernillos en medio del desierto de casas cutres de low-income neighborhood.
Cuando llego me encuentro que el concierto es en un restaurante de cocina de Dakar que tiene como una pequeño stage al fondo de todo. Antolín ya está allí. Nerviosos porque tocará con un chico que no conoce y su profe del año pasado. Cuando Laura llega, ya hace un rato que estamos charlando de lo nerviosos que están. El grupo que toca primero suelta sus últimas notas. Pasan un jarrón para las tips y recogen los bártulos.
Antolín monta la batería de prestado, el profe se encargará del bajo y el chico que no recuerdo como se llama prepara los teclados y conecta el ordenador.
Se hacen las presentaciones y se disponen a tocar la primera canción cuando tóma, al profe se le rompe una cuerda. Mientras la cambia nos cuenta algunas histórias sobre su hometown. Finalmente empieza el concierto. RING! RING! suena mi móbil. Qué bien! (quedaros con la fina ironía) es Jenn, mi compi de piso. How are you? What are you up to? me pregunta. Pues aquí, en un conciertillo. Quieres venir? Vale! Jolines ... pues va y viene. Le mando un txt con la dirección y rezo para que no se comporte demasiado rara ... Como el gig es en un restaurante aprovechamos para pedir algo que hay hambre. Mierda, todo es raro ... soy fatal a la hora de comer raro ... al final me pido una hamburguesa, a la mierda!
Jenn llega a medio concierto. La música es guay ... rollo jazz. Me llama 3 veces antes de llegar. Al final salgo a buscarla. Joder!. Como me temía la tía se comporta como la freaky que és. Todo el rato al teléfono, hablando locuras y pasando de la música. Penoso. Cuando se termina el conciertillo la gente empieza a marcharse. Las mesas se vacían y nos quedamos solo los amigotes. El camarero les trae un poco de arroz con pollo para que coman algo, así que nos acomodamos en la mesa grande y nos ponemos a charlar. El profe se queda en un rinconcito hasta que me doy cuenta y le invito a juntarse a nosotros. Cómo, le digo, prefiere comer sólo a compartir mesa con dos chicas tan guays como nosotras? y claro, el tipo se hace fan y se senta a mi lado. Le hago mi típica batería de preguntas, un poco de cachon y el tipo se hace más fan. Hace falta taaaan poco aquí para ser diferente ...
Total, se hace tarde y nos vamos a casa. Que guay, ellos van a Queens, yo a una parada. La loca se marchó hace un rato, así que cuando llego ya duerme.
Conciertillo entre semana, barrio nuevo. Mola.



No hay comentarios: