Viernes. Por fín.
Quedo con el Moran en la plaza del Surtidor para hacer unas cervezas. Él había quedado con la otra Maria, la Busquets. Cuando llego el Moran está rodeado de 3 chicas. Menudo harén. Pero él, como siempre, impertérrito.
Todo parecía ser una velada corriente. La mesa llena de botellas de cerveza vacías, el cenicero a medio llenar y conversaciones de risa.
De golpe olemos a quemado. La gente de las mesas que nos rodean también lo notan. Humo blanco. Joder! es el bolso de Carol que se está incendiando!!! Menos mal que la tía tiene reflejos y lo apaga a zapatazos.
Como anécdota no está mal ... "ánda que le ha pasado a tu bolso?, nada se me quemó el otro día mientras tomaba unas copas ..."
Cuando las chicas se marcharon, Luís, el Moran y yo nos fuímos a cenar.
Me llevaron al Jazz, querían chulear de hamburguesas ... pero no es lo mísmo, neng.

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