sábado, 14 de junio de 2008

De vuelta a casa.

Domingo. Esto se acabó. Me toca marcharme. Nos levantamos tarde, desayuno y nos vamos a buscar el coche que tenemos alquilado para recoger mis cosas y dejarlas en casa del Spinney. El plan es pasar un par de meses en Barna y volver. Como la Mari y Gustavo se marchan a Eslovaquia tengo que sacar todo de allí. Pues nada, de camino a Queens Chris me suelta que ha sido un año genial, que está muy contento de que vuelva en un par de meses pero que no quiere que sigamos siendo pareja, que esto de las relaciones largas no es para el y que prefiere decírmelo en ese momento antes que mandárme un mail. Vale, me quería morir. Mis cosas en el coche, la maleta hecha y de camino al aeropuerto. Me cabreo, me pongo triste y charlamos unos minutos. Luego me callo. Me lo pienso. No me puedo enfadar, el tío me ha tratado genial todo el tiempo, está siendo super honesto y no hay nada que hacer. Nos queda una hora de estar encerrados en el coche y estar enfadada resulta un poco violento. De golpe aprendo. Nada de dramas. Me quedo con lo bueno y decido disfrutar de este ratito con el. Un beso y un abrazo y nos despedimos.
En el JFK se me caen algunas lágrimas pero creo que justificadas. Me deja en la terminal errónea. Tengo que coger el airtrain para llegar a mi compañía. Luego la tipa del mostrador me dice que mi maleta pesa demasiado y que tengo que pagar. Le digo, mira, hoy es un día un poco raro, me acaba de dejar mi novio, me voy a mi país y no sé si volveré, el tiene todas mis cosas y ahora me espera un viaje de 12 horas. No me vengas con chorradas. Lo pilla a la primera y factura mi maleta sin rechistar. Paso por el detector de metales y me paseo por el aeropuerto un par de horas. Al llegar a mi puerta de embarque anuncian que nuestro avión no ha podido aterrizar y que se ha ido a Newark. Tardará 4 horas en venir. No me lo puedo creer. Me voy a morir de aburrimiento. Me compro un par de revistas, pero no sirven de mucho. Llamo a la Mari, luego a Chris. Mierda me quedo sin batería. El avión se vuelve a retrasar, nada de salir a las 12, saldremos a las 3. Aburrimiento absoluto. Al final, me tumbo en el suelo y me tomo una pastilla para dormir. Seguro que con el jaleo del embarque me despierto, cap problema. Finalmente salimos a las 4. Abro un ojo, me meto en el avión, me siento en mi butaca y me vuelvo a dormir. Me despierto una hora antes de llegar. Cuando llegamos a Frankfurt, lógicamente he perdido mi conexión. Hago la cola para el re-booking. Mira, tienes un avión que sale en 20m, si corres igual lo coges. No me lo puedo creer!! otra vez corriendo como una loca por el aeropuerto, saltándome colas, gritando a la gente ... pero esta vez ... lo pierdo. Me voy a la oficina de Lufthansa ... el siguiente vuelo sale en tres horas ... vale, empieza el show. Lágrimas cayendo, yo gritando, más lloros ... y al final aceptación. Me toca esperar 3 horas más.
Grácias a diós el avión sale puntual, llamo a mi padre para que me recoja y sí, sin problemas llego a casa tarde, pero con maleta.
Ya estoy aquí otra vez. Aunque me lo hayan puesto muy difícil.

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