
Que raro es que te llamen por teléfono y te digan que tu madre esta inconsciente en el suelo y que se la llevan al hospital. Que raro es no ver los ojos azules de tu madre abiertos nunca mas. También es raro decidir si quieres una cruz encima del ataúd o no; si publicas esquela en el periódico o no ó cuantas flores van a decorar la habitación del tanatorio. Llamar al Moran para que te ayude a diseñar el recordatorio de la muerte de tu madre también es raro (no creo que se me olvide nunca, la verdad).
Pero lo más raro de todo es intentar imaginar un mundo en el que ella no deje las llaves de casa olvidadas en la nevera.
Te echaremos de menos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario