

Nos pasamos semanas quejándonos de que no nevaba. De que pasaban los días y Nueva York no se teñía de blanco. Hasta que una mañana al despertarme los colores se habían borrado. Mis pies se volvieron patosos y mis andares mas lentos, pero los ojos me brillaban.

1 comentario:
Menos fotos y más comentarios sarcásticos.
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